La industria del asombro

Orquídea Fong

No importa que China sea, para la mente del público, prácticamente sinónimo de magia o de misterio. Los actuales magos chinos no están satisfechos. Consideran que su actividad no es lo bastante relevante ni está bien desarrollada. Quieren más. Eso, a pesar de que en los años recientes han ganado 12 premios en diferentes emisiones del  Campeonato Mundial de Magia.

La tradicional magia china, tan vistosa, normalmente forma parte de un espectáculo acrobático. Quien esto escribe presenció, en 1982—me parece—, un espectáculo acrobático chino en el Palacio de Bellas Artes. Al terminar los números principales, de equilibristas, contorsionistas y acróbatas, el final del show  consistió en unos cuantos trucos a cargo de un mago que hizo aparecer, de la  nada, enormes ramos de flores de seda e hizo caer una lluvia de listones. También cantó “Cielito Lindo”.

 

Formatos similares encontramos en instituciones como el Circo Chino de Pekín. Es un espectáculo fundamentalmente acrobático, y la magia tradicional china, con todo y la gran  reputación que tiene en Occidente, no es un espectáculo independiente, sino un mero complemento. Pero muchos ya no quieren ser magos a la antigua usanza.

Famosos magos como el joven Liu Qian, presentan espectáculos de magia e ilusionismo sin relación alguna con la acrobacia. Adoptan muchos  artilugios y técnicas occidentales, pero aprovechando frecuentemente  la tradición para darle a sus actos un “sabor” folklórico.

Liu Qian es un mago taiwanés muy aclamado en China y en Japón. Es invitado frecuente de los programas de televisión y realiza sus trucos a pocos centímetros del público y de la cámara, provocando estupefacción. Liu Qian opina que los niños pequeños debieran tener clases de magia como parte de su educación. Así, se tendría un público educado en presenciar espectáculos de esta clase y el mercado se fortalecería.

A pesar de su juventud, Liu Qian es admirado y respetado por otros magos y además, es profesor de nuevos talentos. Muchos de sus alumnos ya cosechan trofeos y aplausos en China y en el mundo. Se le conoce como el “entrenador de oro”.

Existen ya en China algunas asociaciones de magos modernos. La Sociedad China de Magia—adscrita a la Asociación Acrobática China—trabaja por establecer una escuela formal para magos, que los capacite de forma independiente de los acróbatas, con tecnología actual y métodos contemporáneos.

En declaraciones a la prensa china, Xu Qi, miembro de la mencionada sociedad, señaló, en 2009, que “muchos magos primero son acróbatas y aprenden magia a través de libros y videos, porque no tenemos una escuela de magia en China”. Es muy frecuente que quien llega a ser mago sea porque nació en una familia dedicada al espectáculo.

Por su parte, el experimentado mago Li Ning señala que el mercado y el público para la magia moderna no están maduros en China.  Para Li Ning, la magia es una ciencia y los magos deben realizar investigación seria para la creación de sus trucos. La falta de buenas tiendas de magia en China, de libros, escuelas y equipos, hace que los magos chinos se encuentren en gran desventaja frente a los de otras naciones.

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2 comentarios to “La industria del asombro”

  1. felicidades para orquídea, se distingue por escribir cosas interesantes que nos hacen reflexionar y por escribir muy bien. tiene una excelente sintaxis.
    felicidades por emprender una revista sobre oriente en la web. hacía falta!

  2. Muchas gracias Laura, seguiremos en el esfuerzo. Un abrazo.

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