Presencia tibetana en México y activismo mexicano.

Lillian Bosques

De elocuentes momentos y manifestaciones esperanzadoras estuvo salpicado el encuentro con el Dalai Lama en el Estadio Azul para compartir con el público la charla  “Hallando la felicidad en momentos difíciles”, tema por demás actual y necesario para todos quienes vivimos en estos tiempos complejos.

Una de tales manifestaciones ellas fue la presencia de jóvenes voluntarios  del grupo “Pensando en Tíbet” quienes, enarbolando  la bandera nacional del Tíbet se diseminaron por la cancha lanzando porras como “¡Dalai Lama México te ama!” o la consigna : “¡Tibetízate!

Si bien es cierto que sabemos de la ocupación China al Tíbet desde hace más de cinco décadas y de la represión que sobre este espiritual pueblo se ejerce, fue un momento importante para despertar la conciencia o bien hermanarnos a miles de kilómetros con los “6 millones de tibetanos que viven esta desgracia”, tal como lo mencionara textualmente en el evento del Teatro Metropolitan un día antes el actor y activista social Richard Gere, quien durante la visita de Su Santidad  Dalai Lama fungió como presentador oficial en los eventos.

Para este efecto se distribuyeron miles de volantes con la bandera del Tíbet, y al reverso, información con cifras y realidades reveladoras de los estragos causados por esta ocupación.

10 puntos básicos acerca del Tíbet 

Los siguientes puntos fueron divulgados por activistas mexicanos durante los eventos protagonizados por el Dalai Lama.

1. Tíbet fue invadido por China en 1949. Más de 1.2 millones de tibetanos han muerto como resultado directo de ésta ocupación. Más de 6.000 monasterios han sido destruidos, se han encarcelado y torturado a millares de tibetanos por sus creencias políticas y/o religiosas.

2. El líder político y espiritual de Tíbet, el  Dalai Lama, huyó a la India junto con 120.000 personas en 1959; y se establece el Gobierno Tibetano en Exilio en Dharamsala. En 1989, le concedieron el Premio Nobel de la Paz por su firme compromiso con la No Violencia.

3. Antes de ser invadido por la República Popular China, Tíbet era un país independiente, con un gobierno soberano, moneda nacional, sistema postal, idioma propio, leyes y costumbres. El gobierno chino argumenta que Tíbet siempre ha sido parte de China, sin embargo, la invasión a Tíbet asemeja una agresión imperialista, misma acción de la que acusa a otras naciones de llevar a cabo.

4. La “Región Autónoma de Tíbet” (RAT) NO es Tíbet, ni es autónoma. El gobierno chino ha dividido el Tíbet histórico en Regiones y Prefecturas. El RAT abarca solamente el área central y las regiones del este de Tíbet histórico. Al menos la mitad del territorio original de Tíbet ha sido absorbido por provincias chinas. El término “autónomo” es un eufemismo establecido simplemente para el control directo por Beijing.

Activistas mexicanos muestran la bandera del Tíbet en el Estadio Azul, 11 de septiembre, Ciudad de México.

5. Hoy en día, en Tíbet las libertades básicas de expresión, la religión y asamblea están restringidas terminantemente y las detenciones arbitrarias continúan. Según grupos de derechos humanos, actualmente hay centenares de presos políticos en Tíbet, incluyendo el Panchen Lama, encarcelado a la edad de seis años. La tortura de los presos políticos es muy común.

6. Las políticas del gobierno chino de asimilación cultural y la migración masiva de ciudadanos chinos hacia Tíbet, amenazan la supervivencia de la identidad tibetana. Los colonos chinos exceden en número a los ciudadanos tibetanos en la mayoría de las áreas urbanas y muchas áreas rurales, haciendo a los tibetanos una minoría en su propia nación. Mientras tanto, millares de tibetanos continúan huyendo de Tíbet cada año, haciendo un viaje arriesgado a través de los Himalayas, arrojándose al incierto mundo del exilio.

7. Históricamente Tíbet ha sido una nación vasta, cuya extensión territorial era casi la misma que Europa del oeste. Tíbet es la fuente de diez de los ríos más grandes de Asia, que proporcionan una fuente de vida para más de 2 mil millones de personas. China ha puesto en riesgo el frágil ambiente de Tíbet debido a la explotación de minas, el depósito de desechos nucleares y la tala inmoderada de árboles.

8. El gobierno chino argumenta haber contribuido al desarrollo urbano de Tíbet. Sin embargo, la mayoría de los nuevos trabajos benefician solamente a colonos chinos y no a los tibetanos. Los tibetanos no tienen opinión alguna en cuanto a la manera en que se desarrolla su país. China ha gastado millones de dólares para construir una infraestructura en Tíbet, pero muchos de los caminos, edificios y carreteras solamente sirven para la movilización de maquinaria militar hacia la meseta Tibetana permitiendo así que China mantenga a Tíbet como en un estado aislado.

9. China busca agresivamente la inversión extranjera para financiar sus “planes de modernización” de Tíbet, Turkestán del este y otras áreas ocupadas. China pretende utilizar fondos internacionales para el desarrollo de Tíbet como una colonia que es usada para la extracción de recursos y la consolidación del control chino sobre la región. La inversión extranjera en compañías chinas da legitimidad a la colonización por parte China y estos proyectos que financian no benefician a los tibetanos.

10. La comunidad internacional ha hecho muy poco para ejercer presión sobre China y desocupar Tíbet. China representa un mercado gigantesco y mano de obra barata, sus negocios tienen un poder de cabildeo tan fuerte en las decisiones gobiernos democráticos, que políticos se niegan a imponer cualquier sanción comercial. Desde que los países occidentales adoptaron políticas de contratos constructivos con China en los años 90’s, la situación de los derechos humanos en Tíbet se ha deteriorado drásticamente. Para cambiar esto, los gobiernos del mundo deben tomar acciones decisivas para presionar a China y así respetar los derechos humanos y ¡terminar con la ocupación de Tíbet!

Banderas tibetanas

Casi al terminar el encuentro Su Santidad expresó con visible alegría que veía muchas banderas tibetanas, en ese momento se izaron todas, grandes y pequeñas  en una solidaria respuesta  a la causa tibetana y en expresión de cariño y reconocimiento a Tenzin Gyatso.

Entonces el líder espiritual agregó  que el gobierno chino no reconocía su bandera  pero que durante la década de los 50’s él sostuvo varias reuniones con el entonces líder político chino Mao Zedong, en donde al final le autorizó el uso de ésta.

Fue entonces cuando  con una risa traviesa y ese espíritu de niño que lo acompaña nos dijo: “así es que si alguien les reclama el uso de la  bandera del Tíbet, le pueden decir que el Dalai Lama les permitió usarla y que al Dalai Lama se lo autorizó Mao Zedong”, arrancando las risas de todos presentes.

Palabras que resuenan y te hacen reflexionar en cuanto al amor por tu patria, sus creencias y ejecutarlas sin persecución alguna, a la libertad valorarla y valorarla.

En cuanto a que termine la ocupación china al Tíbet  pareciera un sueño que tal vez nuestros ojos no vean materializarse pero nadie sabe, a lo largo de la historia hemos visto cosas que un día parecieron imposibles de alcanzar.

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